7.11.03

Sueño XXXIX: Estaba en mi habitación y miraba por la ventana. Era de noche. En la calle había aparcados dos coches negros muy grandes: uno era una furgoneta que ocupaba parte de la calzada. El más próximo era un coche de difuntos. De él salían dos personas, una de ellas era una niña de unos doce años que decía que aún no había comido y que tenía hambre. Yo enseguida pensaba que eran vampiros y para ocultarme, cerraba todas las luces y las persianas, pero cuando lo hacía reparaba en que quizá me estaba delatando haciéndolo delante de ellos. Más tarde, veía que eso era un sueño y se lo contaba a mi hermana.

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